El Consejo Económico y Social (CES) de San Miguel de Tucumán participó del III Foro Tucumán Responsable, organizado por la Fundación META Tucumán bajo el lema “¿Tucumán Respira?”. El encuentro se realizó el jueves 22 de octubre y convocó a investigadores, especialistas, representantes del sector público, empresas y organizaciones de la sociedad civil para reflexionar sobre la calidad del aire y los desafíos ambientales de la provincia.
La jornada estuvo centrada en el impacto de las quemas de cañaverales, residuos agrícolas y basurales, así como en otras fuentes de contaminación atmosférica que afectan la salud y la calidad de vida de los tucumanos.
Uno de los principales aportes surgió de las investigaciones científicas presentadas durante el encuentro. Según las mediciones expuestas, en 30 de las 64 semanas analizadas se registraron concentraciones de partículas contaminantes superiores al valor recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), un dato que pone de manifiesto la necesidad de fortalecer las acciones de prevención, monitoreo y control ambiental.
A través de exposiciones, paneles y mesas participativas, los asistentes analizaron los avances en la reducción de la quema de caña de azúcar, pero también advirtieron sobre la persistencia de otros focos de contaminación, especialmente los incendios de basurales y residuos, que representan riesgos para la salud, el ambiente y la infraestructura.
Diálogo y articulación para construir soluciones
La participación del CES se enmarca en su compromiso con el desarrollo sostenible, la cooperación interinstitucional y la construcción de consensos para abordar problemáticas que requieren respuestas integrales.
En este sentido, el Foro permitió intercambiar experiencias y analizar alternativas vinculadas con el aprovechamiento de residuos, la promoción de prácticas productivas sostenibles y la articulación entre el Estado, el sector privado, la comunidad científica y la sociedad civil.
La Fundación META Tucumán, institución integrante del CES, impulsó este espacio de diálogo con el propósito de avanzar desde el diagnóstico hacia la construcción colectiva de propuestas y acciones concretas.
El encuentro dejó como principal desafío la necesidad de sostener una agenda de trabajo conjunta que permita mejorar la calidad del aire, proteger la salud de la población y promover una mayor responsabilidad ambiental.